Crianza: Cómo actuar cuando tu hijo tiene episodios de vómito.

 



¿Qué acciones tomar cuando tu hijo experimenta vómitos? Aunque son comunes en los niños, ¿sabes realmente cómo responder a estas situaciones? Echemos un vistazo.

Los vómitos en sí mismos no constituyen una enfermedad; suelen ser una reacción a algo específico, como un golpe en la cabeza. Generalmente, no se consideran graves, pero ocasionalmente pueden ser señal de un problema más serio que requiere atención.

Hay múltiples causas para los vómitos, como resfriados que generan mucosidad, por eso es esencial detectar otros síntomas o el contexto para entender qué hacer. Pueden manifestarse después de un golpe, debido a infecciones estomacales, otitis, problemas en las vías urinarias o, en situaciones más serias, como neumonía o meningitis.

¿Cuáles son las pautas a seguir?

Si el vómito es esporádico, es decir, no está relacionado con una enfermedad, evita forzar al niño a comer, tranquilízalo si se asusta y ofrece pequeñas porciones de alimentos y bebidas azucaradas.

Si los vómitos son frecuentes, y el niño no tolera la comida, ofrece bebidas azucaradas como jugos, sueros o leche en pequeñas cantidades (una cucharada) cada 10 o 15 minutos para prevenir la deshidratación. Aunque tenga sed, darle mucha cantidad de líquido puede causar más vómito, por eso la importancia de ofrecer poco varias veces.

Si persisten los vómitos, espera un tiempo antes de ofrecer alimentos o bebidas. Nunca fuerces a un niño a comer después de vomitar.

Si se presenta diarrea junto con los vómitos, es crucial administrar sueros hidratantes especiales para niños y evitar soluciones caseras que podrían no tratar la deshidratación de manera adecuada. Recuerda que en niños pequeños, el riesgo de deshidratación es mayor.

Siempre consulta con el pediatra y no suministres medicamentos para controlar los vómitos a menos que sea indicado por el especialista.

Es crucial buscar atención médica de urgencia en los siguientes casos:

- Vómitos después de un golpe o traumatismo.
- Bebés menores de 4 meses que han vomitado más de 2 veces y tienen fiebre.
- Vómitos con sangre, colores oscuros o tonos verdosos.
- Vómitos persistentes sin ingerir líquidos.
- Síntomas de deshidratación como letargo, somnolencia, sed intensa, ojos hundidos, boca seca, ausencia de lágrimas al llorar o disminución de la micción.
- Malestar general, irritabilidad, palidez y decaimiento.
- Dolor abdominal acompañado de rigidez o hinchazón abdominal.
- Ingestión de sustancias tóxicas o medicamentos.
- Dolor de cabeza, fiebre alta y erupción cutánea.

Ahora que conoces qué hacer si tu hijo vomita, pon en práctica estos consejos para actuar adecuadamente.

Fuentes: // Yahoo Noticias // Google Imágenes // Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica. // Naran Xadul // Ruiz Silvia //




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